agosto 16, 2022

Tribuna México

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El mayor campo de refugiados sirios cumple 10 años casi convertido en ciudad

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) conmemoró hoy el décimo aniversario del mayor campo de refugiados sirios, en Zaatari (Jordania), que acoge 80.000 personas huidas de la guerra civil y tras una década está altamente urbanizado, llegando a contar con 1.800 tiendas y 32 escuelas.

El representante de ACNUR en Jordania, Dominik Bartsch, recordó hoy en rueda de prensa para los periodistas ante la ONU en Ginebra que unos 20.000 niños han nacido en esa década en el campo, que cuenta como 58 centros comunitarios, ocho instalaciones sanitarias y fue el primero en tener un centro de vacunación anticovid.

El enquistamiento del conflicto en la vecina Siria hace que muchos de los internos en el campo sigan considerando que la situación de seguridad les impide regresar a sus hogares, destacó Bartsch.

También subrayó que «la población jordana ha sido un referente en la acogida de refugiados». El país acoge a unos 675.000, según los registros de ACNUR, que calcula que más de una década de guerra civil ha causado que unos 10 millones de sirios dejaran sus hogares y se desplazaran tanto dentro como fuera del país.

El campo de Zaatari, a unos 85 kilómetros al noreste de la capital jordana de Amán, tiene importantes relaciones comerciales y de negocios con la vecina ciudad de Mafraq, «contribuyendo a la economía y a la sociedad de Jordania», destacó Bartsch.

El representante de ACNUR subrayó que pese al relativo éxito del campo de refugiados como lugar de acogida de largo plazo, éste presenta problemas de mantenimiento tras una década de funcionamiento.

«Las caravanas, que sustituyeron a las tiendas de campaña en 2013, tienen un periodo de vida medio de entre seis y siete años, por lo que muchas de ellas necesitan reparaciones urgentes», relató.

Sólo en 2021 unos 7.000 refugiados de Zaatari solicitaron ayuda para reparar techos, ventanas y paredes de sus hogares, recordó Bartsch, quien también destacó los problemas de abastecimiento eléctrico del campo.

Una central solar establecida ad hoc brinda la energía que el campo necesita pero sólo durante 11 horas y media diarias, un periodo que durante el verano, a consecuencia del aumento de demanda, se reduce a nueve, comentó.

Por otro lado, dos tercios de las familias refugiadas en Zaatari están altamente endeudadas, y casi todas (un 92 % según los sondeos de ACNUR) confiesan que tienen que recurrir a medidas desesperadas para salir adelante, tales como reducir sus comidas o aceptar trabajos en condiciones poco seguras.